El femicidio de Ursula es una voz que clama al cielo y pide justicia

Vivat International es una ONG internacional con carácter consultivo ante Naciones Unidas, constituida por miembros de Congregaciones religiosas con fuertes convicciones sociales. Uno de los ejes de compromiso de nuestra dedicación institucional es la convicción por el trabajo a favor de los “Derechos de la Mujer”.

Observamos con alarma el aumento de los femicidios en Argentina. Las situaciones altamente traumáticas de muertes por la condición de ser mujer a manos de personas cercanas: parejas, familiares, ex parejas nos generan un repudio visceral.

«El femicidio de Ursula es una voz que clama al cielo y pide justicia». Una situación que se repite con lamentable frecuencia y que expone la frágil situación a la que se ven expuestas cientos de mujeres, por lo general jóvenes, que viven un tormento en sus relaciones cercanas. Situaciones que son invisibles para sus entornos y que son desamparadas por las estructuras del estado que deben velar por su seguridad y amparo.

Los derechos generados en el marco normativo no alcanzan a modificar una cultura patriarcal que, en una de sus manifestaciones, toma como objeto a la mujer y pretende apropiarse de su cuerpo, de sus actos, de su vida y disponer de ella cual si fuera una cosa.

La legislación debe ir acompañada de una celosa custodia y defensa por parte de los mecanismos de policía y justicia. No es posible que las personas perciban y vivencien un abandono completo, y presagien su propio asesinato, sin que los mecanismos dispuestos para su protección reaccionen a favor de su seguridad, razón para la cual existen.

Por otra parte, deben generarse políticas públicas que trasciendan un número telefónico para llamados de denuncia, y generen aportes concretos a la educación y a la protección. La sola militancia declamativa no modifica las condiciones de atropellos a derechos esenciales. El gobierno debe arbitrar políticas y medios que contribuyan al sostenimiento de las estrategias de asistencia y protección ante el maltrato, evitando que las situaciones precipiten en el asesinato.

Por nuestra parte, nos comprometemos a hacer todos cuanto esté a nuestro alcance para educar en la igualdad, y modificar toda conducta y expresión que genere desigualdad y perpetúe actitudes machistas que atenten contra los derechos de niñas, adolescentes y jóvenes mujeres.

A la vez, urgimos al gobierno nacional y al Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, que propicien políticas activas, evitando la sola declamación de derechos, para protagonizar cambios que permitan un efectivo ejercicio de derechos para las niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres en general.