NO a las minas, SÍ al río que es vida

El pasado domingo 8 de noviembre, en la Comunidad San Ignacio, Neuquén, donde se hace memoria del Beato Ceferino Namuncurá, se reunieron muchos peregrinos venidos de varias localidades para la celebración de la Misa. Este año el marco lo dio el reclamo de las comunidades que se verían afectadas por la instalación de una empresa dedicada a megaminería a cielo abierto  que afectaría seriamente el río que suministra agua a muchos pobladores de la zona. (ver cartilla)

Durante la celebración se repartió información de organizaciones de vecinos que reclaman y piden por el cese de esta obra, apoyados por muchas otras instituciones que han investigado y analizado el impacto que produciría en el ambiente y en los recursos naturales que hoy son indispensables en sus vidas.

Al finalizar la Misa se bendijeron 12 baldes de agua (representación de agua limpia para los 12 meses del año) con lo cual repiten su “NO” a las minas y su “SI” al río que es vida y que vale más que el oro.

La Iglesia de Neuquén ha expresado su posición al respeto y acompaña a estas comunidades en sus reclamos pidiendo que no se siga arrasando la tierra, contaminado el aire y el agua, enfermando a la gente e hipotecando el futuro a generaciones venideras.

Misioneros del Verbo Divino y Misioneras del Espíritu Santo que viven y trabajan en Neuquén, también se hacen eco de este llamado y quieren acompañar desde sus comunidades a crecer en conciencia y en sensibilidad hacia estas problemáticas, porque la megaminería mata, pero la indiferencia también.

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