El agua en Misiones

Juan Yahdjian *

Algo de historia

La enorme región que conforman la “Selva Paranaense” y el “Corredor Verde”, que incluye la casi totalidad de la provincia de Misiones, parte del Paraguay y del Sur de Brasil, se caracterizaba por la presencia de abundante agua, en el subsuelo, en superficie y en el aire. El agua es fuente de vida y en la región la vida se llama monte. Que se genera y se mantiene gracias a la presencia de agua, pero que a su vez, el monte genera agua, la almacena, la recicla, la purifica y permite su uso racional.

El monte es vida, gracias a la producción de agua, de oxígeno, biomasa, energía, etc. Además metaboliza muchas sustancias que se producen en el ambiente y por la acción del hombre. Pero también es regulación de humedad, de temperatura, de clima. Es un cuerpo vivo e integrado, que se autosustenta, autorregula y autocura. El monte produce y acumula energía y su desaparición, en el corto tiempo, la libera, contribuyendo al aumento del efecto invernadero. Esto ocurre cuando las inundaciones consecuencia de las represas. La vida del monte es importante también en el subsuelo, en la tierra, en lo que no ven nuestros ojos.

Ciclo del agua

La raíz del árbol permite la entrada del agua al subsuelo. Así se alimentan las napas y los acuíferos y el agua circula. El agua y el oxígeno que se filtran alrededor de las raíces vivas, alimentan y mantienen vivo el suelo y a todos los que dependemos del mismo. El piso del monte es esponjoso, suave, activo; el agua se filtra a través del mismo, para alimentar el suelo y el subsuelo. Y nuestra “Madre Tierra, la “Pachamama”, se llena de vida y nos permite compartirla, gracias al agua purificada y a los alimentos que producimos y que nos comunican con “Ella” y nos dan vida sana y espiritualidad positiva.

El agua del Planeta circula siempre. Los océanos, ríos, lagos, acuíferos etc. se comunican entre sí. Lo podemos ejemplificar con la circulación de nuestra sangre. Si cortamos el ir y venir del agua, en la tierra o de sangre, en el cuerpo, la vida se detiene, las defensas caen y la enfermedad y la muerte se presentan en distintas formas. Nuestros “Antiguos Pobladores” siempre cuidaron de ella, pensando también en las generaciones futuras. Nosotros no sabemos hasta cuándo tendremos vida.

El agua es un bien natural, un bien de TODOS, un don de Dios, un derecho fundamental, como el derecho a la vida, que de eso se trata. No lo podemos considerar como recurso, como comercio.

El Monte es una fábrica de agua. Por un lado la enorme superficie de sus plantas, de sus múltiples hojas, permite una evaporación importante de agua que luego forman las nubes, por otro lado el monte hace llover, por un mecanismo de cargas y descargas de energía (formación de tormentas, descargas eléctricas etc.). La Naturaleza es sabia y las lluvias caen donde más se necesitan.

En Misiones

Además del masivo y brutal desmonte que venimos sufriendo, principalmente en los últimos cincuenta años, se agrega la implantación de pinos y eucaliptos exóticos. Ambas especies necesitan mucha cantidad de agua para su crecimiento. Parte sirve para que el árbol crezca rápido y sea rentable. El resto del agua caerá del árbol, ésta vez como lluvia ácida, imposibilitando la vida en el sotobosque. Pinos y vida son incompatibles y cabe la figura que usa nuestro Obispo Joaquín Piña, al respecto. El dice que no quiere ser Obispo de pinos sino de la gente, en clara alusión a la expulsión de campesinos que produce, la presencia de pinos en Misiones. Como pasa con la soja en el Sur y en los Países hermanos de Paraguay y Brasil.

Nos preguntamos: ¿quién producirá los alimentos para nuestros hijos-nietos?

Los pinos parecen verse “bonitos”, en Misiones, todos clonaditos, todos verdes, contrastando con el rojo del suelo. Alberto Roth, colono de origen suizo, lo llamaba “desierto verde”. Y Ricardo Carrere, responsable del Movimiento Mundial por los Bosques, asegura que a la tercera generación, ni los pinos podrán crecer.

La implantación de monocultivos, con especies extrañas o modificadas genéticamente, como el pino y la soja, requieren del uso de mucha cantidad de agro tóxicos, como los herbicidas, insecticidas y otros venenos, que agregan el componente de contaminación, del suelo, el agua, el aire etc.

Como son especies que no convienen al medio, sus defensas y su capacidad de adaptación se ven forzadas. Las mismas plagas, como la hormiga, actúan para volverlas tierra, cumpliendo con su mandato, defendiendo la vida del suelo y de todos nosotros (ver trofobiosis).

¿Quién se lleva el agua?

Los pinos hacen falta para alimentar las fábricas de celulosa, las pasteras. Que a su vez necesitan mucha agua para producir la pasta. Por eso insistimos en que la instalación de más fábricas de pasta no sólo contamina nuestros países, sino que nos “roba el agua”.

También se roban el agua con la soja (agua virtual), aunque el mecanismo es otro. Pinos y soja necesitan en el primer mundo y no nosotros. Si seguimos haciendo caso a la necesidad de los otros, nos quedamos sin agua y sin vida.

Además de agua, se roban el aire, el sol, el territorio y la fertilidad del suelo.

El conflicto de la tierra, en Misiones y en la región

Desde la paridad del 3 ó 4 a 1, del dólar, aumentó la exportación de productos primarios, pasta de papel y madera y también la pobreza. El poder de turno disfruta de una economía que lo favorece, en desmedro del resto y de las generaciones venideras. Su consigna actual es echar a la gente de sus chacras y reemplazarla por pinos. Los conflictos por la tenencia se multiplican. El Estado se favorece con las retenciones a las exportaciones (que en la Argentina llega hasta un 35%) y media a favor de los grandes propietarios.

El aumento de la mortalidad infantil, de la desnutrición, de la desocupación, tiene que ver con la expulsión de los campesinos de sus chacras. Un destierro que semeja la muerte. La familia del colono perderá su cultura, sus raíces, su identidad, sus derechos, su futuro. La droga, la prostitución, el robo, la degradación social y humana y otras miserias nos muestras las consecuencias, quizás las menos graves. En Eldorado, la tasa de desocupación llega al 40%, porque depende de una mano de obra cada vez en aumento. No hay posibilidades de tantas fuentes de trabajo, que serían sin calificación laboral, lo contrario de lo que hoy se requiere.

No se trata de “extranjerización” de la tierra, se trata de acumulación, de concentración de riquezas, de tierras y toda su producción. Se trata de destrucción, ya que las grandes propiedades no cuidan el ambiente, el agua, no son sustentables. Solo los anima el lucro, aunque el presente y el futuro sean de muerte.

La cantidad de pinos, implantados en Misiones, es directamente proporcional al aumento de su pobreza, a la disminución de las fuentes de trabajo, a la degradación del suelo y de su biodiversidad y a la disminución y casi agotamiento del agua de su subsuelo y superficie.

Como el favorecido es el primer mundo, el Banco Mundial paga un subsidio (que yo llamo suicidio, por lo negativo de sus consecuencias), con intermediación estatal.

Acuífero Guaraní

Es un cúmulo de agua dulce, muy profundo y extenso, que coincide con las zonas que fueron boscosas: mata atlántica, corredor verde, selva paranaense. Su formación coincide con regiones donde abundaron árboles enormes y montes húmedos. Es conocida su conexión con las Cataratas de Iguazú y con los Esteros del Yberá. No es una reserva de agua, como dicen algunos. Su enorme cantidad disimula la contaminación, pero no escapa a la misma. El agua del Planeta circula y se intercomunica, como la sangre y otros líquidos de nuestro cuerpo. Los Antiguos Pobladores nos enseñan que el agua es la sangre de la Tierra, de la Pachamama, de la madre de todos nosotros. El agua estancada es sinónimo de muerte, de descomposición. Si contaminamos el agua también se contamina el Acuífero y todos nosotros.

“La sequía es consecuencia de un modelo productivo perverso, pocos se favorecen, muchos nos perjudicamos”

* Juan Yahdjian, médico, miembro del Movimiento Social Misiones, de la Mesa por el NO a las represas, del Espacio Ecuménico y del Foro de Pensamiento y Construcción Social.

Anuncios