El drama de la escasez de agua

Alejandro Rutto Martínez *

Cuando registro en los anaqueles de mi memoria retorno a la infancia y vivo de nuevo las tertulias de la época cuando veíamos el mundo con nuestros jóvenes ojos, nuestro corazón inocente y nuestra imaginación ilimitada para concebir el mundo a nuestra manera.

Recuerdo las preguntas que nos hacíamos los unos a los otros con el fin de encontrar en ellas las respuestas que nosotros mismos quisiéramos dar si se nos presentaran algunas difíciles situaciones. Algunas preguntas llevaban cierta carga de la crueldad propia de los niños y otras estaban revestidas de la ingenuidad propia de los años iniciales. Planteaban dilemas difíciles de resolver y, en todo caso, siempre nos ponían a pensar y hoy me llevan a recordar. Una de las preguntas de siempre era: “Si tuvieras que elegir entre tu mamá y tu papá, ¿a quién elegirías?”

Eran preguntas de ese estilo. Una de las que más debate causaban era ésta: “Si estuvieras en el desierto y tuvieras mucha, mucha sed y muchísima hambre, ¿qué quisieras recibir primero? ¿Un vaso de agua o un plato de comida?

Por muy fuerte que la discusión se hiciera, la mayoría de los presentes terminaba aceptando que era preferible el vaso de agua a la ración de alimentos. Para los niños de la cuadra la sed era una necesidad más perturbadora y debíamos resolverla de manera urgente, primero que otras de igual o mayor importancia.

Hoy, cuando la crisis ambiental avanza y en algunos casos nos amenaza de diversas formas, recuerdo aquellas conversaciones maravillosas perdidas en el paraíso de la niñez y vuelvo a preocuparme por lo que le podría pasar a la comunidad humana si seguimos perdiendo el precioso líquido al mismo ritmo de los últimos años.

Sobre mi mesa de trabajo tengo varios documentos sobre la crisis del agua y de ellos extraigo datos con los cuales se preocuparía hasta el más indiferente de los observadores. Revisemos algunos:

1. “El 40% de la población mundial recoge el agua necesaria en pozos, ríos, lagunas o charcas” (Water Wars-Drougth, flod, folly and the Politics of Thirst: Guerras del agua: sequías, inundaciones, tonterías y la política de la escasez, libro escrito por Diana Rainers Ward). Lo anterior significa que aproximadamente dos mil quinientos millones de seres humanos están privados de la comodidad del grifo y el agua potable. Algunos miembros de las familias afectadas, normalmente mujeres y niños, deben caminar largas distancias para llenar los recipientes y transportarlos sobre sus espaldas u hombros. En el caso de los menores, el tiempo empleado bien podría servirle para ir a la escuela o para disfrutar en actividades propias de su edad. Para las mujeres es un tiempo precioso que bien podrían dedicar a la crianza de sus hijos o a actividades económicamente productivas.

2. En África un 60% de la población carece de letrinas adecuadas, lo cual, según los organismos de salud, puede conducir a la contaminación de las fuentes hídricas, los suelos y los alimentos. De esta anomalía se derivan graves enfermedades diarreicas como el cólera; mortal padecimiento que puede llevar al paciente a la muerte en pocas horas.

3. Al comenzar la década de los sesenta el Mar Aral se consideraba como uno de los cuatro lagos más grandes del mundo. Menos de cuarenta años después, en el 2007, tenía solo el 10% de la superficie original (revista Investigación y Ciencia).

4. La Carretera Troncal del Caribe une a varios departamentos de la Costa Caribe Colombiana. En alguno de sus tramos pasa por varios ríos cuyo nacimiento está localizado en la Sierra Nevada de Santa Marta. Hoy, cuando los viajeros se asoman por la ventanilla del vehículo, al pasar por un puente, pueden ver el lecho de los ríos completamente secos o con un débil hilo de agua que no se asemeja en nada a la fuerza y al vigor que tuvieron hace treinta años.

5. Los niños del mundo aprenden en sus escuelas que la superficie del planeta está cubierta de agua en sus tres cuartas partes. Sin embargo, el 97.5% de esa agua es salada y sólo un 2,5% es dulce. Del agua dulce el 99% corresponde a glaciares y aguas subterráneas, de lo cual podemos deducir que sólo tenemos el 1% restante para satisfacer las necesidades de 7.000 millones de personas y miles de millones de seres vivos de todas las especies.

6. En algunos países latinoamericanos como Venezuela y ciertas zonas de Colombia, una botella de agua purificada de 500 centímetros cúbicos es más costosa que la misma cantidad de petróleo, ACPM o gasolina. En las tiendas del barrio en Colombia es posible comprar una bolsa con medio litro de leche por mil pesos (unos cuarenta centavos de dólar), doscientos pesos menos que la misma cantidad de agua.

Como se ve, el agua es vital y, además, escasa y costosa. Y al pensar en ello regreso a las conversaciones de la infancia y le concedo la razón a quienes preferían el agua a la comida. Y se la concedo por una razón sencilla: sin agua no habrá alimentos, no habrá comida. Y tampoco habrá vida.

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* Alejandro Rutto Martínez es un prestigioso periodista y académico colombiano cuyos artículos se publican en páginas de Internet, periódicos y revistas de varios países del mundo. Recientemente fue galardonado con el premio de periodismo de EL CERREJÓN en la modalidad de Internet.

Fuente: Artículo publicado en http://www.articulo.org

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