Reciclaje para una economía competitiva

René Florsheim *

La opción por el reciclaje está generando cada vez más adeptos a nivel mundial. Según las estadísticas, el acero es el producto más reciclado, pues el 43 por ciento proviene de chatarra. En el caso del papel y cartón, el 55 por ciento que consumen los europeos es reciclado, superando tasas del 70 por ciento en países como Alemania y Noruega. En España la reutilización de vidrio llega al 45 por ciento.

A la luz de la cifras, el reciclaje está tendiendo un puente entre medioambiente y desarrollo económico, antes considerados enemigos. La reutilización se ha introducido en la categoría de negocio rentable, pues incorpora motivaciones económicas además de ambientales, dando ribetes de realismo a una alternativa antes vista como un “sueño de ilusos”.

Empresarios innovadores constatan que el reciclaje representa una oportunidad de abaratar costos gracias al ahorro no sólo de materias primas, sino también de energía. Para producir una tonelada de papel nuevo se necesitan 7.600 kilowatts; si es reciclado, se requieren 2.850 kilowatts. Fabricar una tonelada de latas de aluminio nuevas demanda 17.600 kilowatts, mientras que para una tonelada reciclada se requieren 750 kilowatts.

De esta manera, varias empresas han hecho del reciclaje su giro de negocios en las áreas metálica, de papeles, vidrio, informática, neumáticos, plásticos y pilas.

Pero también, la reutilización gradualmente ha penetrado como parte de procesos productivos, que no tienen como giro principal el reciclaje. Muchas empresas asumen que una forma conducción más eficaz es desechar menos desperdicios.

Agroindustrias nacionales están comprobando que reutilizar desechos sólidos orgánicos como mejorador de suelo o compost es una alternativa más económica que descargar a un vertedero. Cuantos menos desperdicios se boten, menos se pagará por su eliminación.

También crecientemente empresas vitivinícolas reutilizan sus residuos industriales líquidos (riles) pretratados para el regadío, una práctica habitual en países como Francia. Existen ejemplos de viñas que riegan membrillares y alfalfa, generando un área productiva adicional.

El reciclaje de ril permite dar una segunda oportunidad al agua, un bien cada vez más escaso, especialmente en zonas donde abundan disputas por este recurso.

Asimismo, reciclar riles para regar es tecnológicamente más simple y económico que tratarlos para disminuir su carga contaminante y evacuarla a un canal o río. En el riego, el tratamiento lo completan las plantas al actuar como filtro, permitiendo la reutilización de materia orgánica.

Además, incorporar el reciclaje al proceso productivo puede resultar fuente de ingresos. En el sector vitivinícola se manejan atractivos planes para generar energía utilizando desechos o biomasa, lo que permite ingresar al mercado de bonos de carbono.

Empresarios aventajados están comprendiendo que el reciclaje representa un círculo virtuoso que garantiza sustentabilidad económica de generaciones futuras, pero también es una alternativa útil para mejorar la gestión, rentabilidad y competitividad de los negocios de hoy.

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* René Florsheim, Gerente comercial de Ecoresol.

Fuente: Sustentable

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